Una vivienda entre berrocales
El paisaje de los berrocales, traducido a interior.
Una vivienda de 150 m² rodeada de berrocales en la sierra de Madrid, que toma su lenguaje de la piedra erosionada: cantos redondeados, texturas que cambian con la luz. Tres pilares ordenan el proyecto: forma, tacto y luz.
La curva recorre el mobiliario y las piezas a medida; porcelánico efecto piedra, lino, tejidos efecto piel y nogal dan el tacto; la luz indirecta revela las texturas. Sobre la mesa del comedor, un racimo de esferas de vidrio soplado a alturas escalonadas repite esa geometría. Tierra, beige y un verde bosque profundo atan el interior a la finca.
El reto: dar lectura clara a una distribución compleja —la escalera asomada al comedor— e integrar materiales que el cliente ya había elegido. Hoy la casa dialoga con su paisaje sin traducción.
Un proyecto de interiorismo residencial en Sierra de Madrid.






