
La vivienda está en Valencia y el proyecto lo asume: sobriedad japonesa en las líneas, calidez mediterránea en la materia. 112 m² de líneas puras, composiciones limpias y proporciones equilibradas.
El nogal estriado de la cocina, la isla curva con encimera de piedra clara, el vestidor de varillas retroiluminadas: cada textura invita a tocar. Precisión sin frialdad: lo japonés pone el orden, lo mediterráneo la piel.
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