Studio Poan
Diario · Guías

Paneles acústicos en casa: cuáles absorben de verdad y qué falta en sus fichas

Por Javier Ponce Angla · · 7 min de lectura
Lounge de una sala polivalente con techo negro del que cuelgan discos acústicos de fieltro gris y luminarias circulares, sobre mesas altas, banco corrido de madera y pared de piedra clara
Render: Studio Poan

«Se oye un eco raro en el salón»

Casi siempre llega después de una reforma. Quitaste la moqueta, abriste la cocina, cambiaste las cortinas por estores y pusiste suelo continuo. La casa quedó despejada y, de golpe, las conversaciones cansan y la televisión se entiende peor.

Antes de comprar paneles acústicos conviene separar dos cosas que la tienda no separa. Aislar es impedir que entre el ruido del vecino: se resuelve con masa y con trasdosados desolidarizados, y ningún panel colgado de una pared lo va a conseguir. Absorber es recortar el sonido que se genera dentro de la habitación y rebota entre superficies duras. El panel acústico trabaja en lo segundo, y solo en lo segundo.

Si tu problema es el perro del tercero, esta guía no te sirve.

Qué hay dentro de cada panel, y qué cuesta

Lana de madera con cemento. Virutas de madera prensadas con cemento, el material de los techos de gimnasio de toda la vida, hoy con acabados mucho más finos. La referencia europea es Troldtekt, danesa, distribuida en España por THU.

El panel K5 de 600 × 600 mm y 25 mm, acabado Fine, sale a 24,78 euros el metro cuadrado colocado en falso techo continuo, según el Generador de precios de CYPE de septiembre de 2026. Absorción αw de hasta 0,90 según el montaje y la cámara de aire que quede detrás. Euroclase B-s1,d0 según UNE-EN 13168.

Fieltro de poliéster reciclado. Placas de 9 a 15 mm hechas con botellas de PET, en formatos de 120 × 60 o 100 × 100 cm y corte a medida. Absorción declarada entre NRC 0,30 y 0,85 según si va pegado a la pared o separado de ella. Euroclase B-s1,d0 en los fabricantes que la publican.

Es el material más barato con ensayo detrás, y el que peor tacto tiene: es plástico y lo parece.

Corcho aglomerado negro. El expandido de siempre, 100 a 120 kg/m³, cocido con su propia resina. Aquí hay un dato que sorprende a casi todo el mundo: el corcho expandido estándar es euroclase E. Natural no significa que cumpla. Hay versiones ignifugadas que llegan a B-s2,d0, como el Aglocork MD de Barnacork, pero son producto de fachada.

Micelio. El material del que habla todo el mundo este mes. La italiana Mogu fabrica paneles de micelio y residuo textil con euroclase B-s2,d0, ensayo según ISO 354 y distribución europea. La americana MushLume acaba de estrenar laboratorio en Brooklyn y anuncia paneles con «certificación ASTM E84 clase A» y NRC 0,60, sin informe, sin laboratorio y sin norma de ensayo en ninguna parte.

Listones de madera sobre fieltro. El panel de moda, el que sale en todas las fotos. WoodUpp los vende en España entre 109 y 249,50 euros el panel; el de 240 × 60 cm cubre 1,44 m², así que el más barato sale a unos 76 euros el metro cuadrado sin colocar. El fabricante los llama «sistema acústico de clase A» y no publica coeficiente, ni norma, ni laboratorio, ni euroclase.

Tres veces el precio de la lana de madera, con menos papel detrás.

La cifra que hay que pedir

Solo hay dos preguntas que hacer, y las dos caben en un correo.

La primera: ¿cuál es el coeficiente de absorción, con qué norma se midió y en qué laboratorio? La norma europea de sala reverberante es la ISO 354. Un número redondo sin norma detrás no vale. Y si te dan un NRC por encima de 1, desconfía: quien usa ese valor como argumento de venta está enseñando que no ha leído su propio ensayo.

La segunda: ¿cuál es la euroclase según UNE-EN 13501-1? «Clase A» no es una respuesta. La clase A americana viene del ASTM E84, el túnel Steiner, con la probeta en horizontal y diez minutos de exposición. La europea usa otro montaje, otra llama y otra escala, con subíndices de humo (s1 a s3) y de goteo (d0 a d2), y no hay tabla oficial de conversión. Un «clase A» de Nueva York no acredita ni B ante un técnico español.

Dónde exige algo la norma, y dónde no exige nada

Dentro de tu vivienda, nada. La tabla 4.1 del DB SI del Código Técnico fija clases de reacción al fuego para paredes y techos en zonas ocupables, C-s2,d0, y excluye de forma expresa el interior de las viviendas. Puedes poner micelio sin ensayar en tu salón y estás dentro de la ley.

Fuera de tu puerta cambia. El portal, el pasillo común y la escalera protegida piden B-s1,d0, y ahí el panel sin papeles no entra. En contract la exigencia acompaña a todo el local, y por eso una pieza como la de MushLume, que funciona muy bien en una fotografía, hoy no se firma en el vestíbulo de un hotel en España.

El sonido va por el mismo camino. El DB HR fija tiempos de reverberación en aulas (0,7 segundos vacías) y en comedores y restaurantes (0,9), y un área de absorción mínima en las zonas comunes. Para tu salón no publica ninguna cifra: ese criterio lo pones tú con quien proyecta, antes de elegir material.

Cómo se comporta con el tiempo y el uso

La lana de madera con cemento es la que mejor envejece de las cinco, y la menos agradecida al tacto. No amarillea, no se deforma con la humedad y aguanta golpes. Acumula polvo en la viruta, así que en techo va bien y a la altura de la mano, regular.

El fieltro de PET se aplasta donde se apoya y se despeluza en los cantos si se roza. En un pasillo estrecho se nota a los dos años. Es el único de los cinco que especificamos nosotros, y lo hacemos en contract y en techo, donde nadie lo toca.

El corcho cambia de color con la luz directa y suelta grano si lo frotas. Envejece hacia un marrón cálido, cosa que a nosotros nos gusta, y con eso hay que contar desde el primer día.

Del micelio no tenemos serie larga. Ni Mogu ni MushLume publican datos frente a humedad sostenida. Suponemos que no admite baño ni cocina con vapor. Es un supuesto, no un dato, y así hay que tratarlo.

Los listones sobre fieltro acumulan polvo en la cara superior de cada pieza: toca aspirador con cepillo, listón a listón.

Cuándo sí

Cuando la sala tiene suelo duro, techo de yeso y poco textil, y se usa para hablar o para comer. Ahí un techo absorbente cambia la casa. También en doble altura, donde el volumen de aire es grande y el sonido tarda en morir, y en un despacho con videollamadas diarias.

Y en contract, donde además hay norma que cumplir y el material con euroclase deja de ser una preferencia para volverse obligatorio.

Es lo que hicimos en POL23, una sala polivalente de 200 m² en la primera planta de un auditorio de Madrid: tres salas que se unen en una con tabiques móviles acústicos, y en el lounge un techo negro con discos acústicos de Ecocero, una marca española que fabrica sus paneles con fibra de poliéster reciclada. Su web cuenta que recicla 75 botellas por cada metro cuadrado de producto, y su distribuidor declara euroclase B-s2,d0 en la gama de 9 y 12 mm. Ahí el disco hace dos trabajos a la vez: recorta la reverberación de una sala grande de superficies duras, pensada para hablar delante de gente, y ordena el techo.

El proyecto está entregado y todavía no ejecutado, así que no tenemos medición antes y después. Cuando la haya, volveremos sobre ella aquí.

Cuándo no

Cuando el problema es el vecino. Es el error más caro que vemos: gastas 2.000 euros en paneles, el ruido de arriba sigue igual y ya no queda presupuesto para lo que sí lo habría resuelto.

Cuando la habitación ya tiene alfombra, cortina pesada, sofá grande y librería llena: ese salón ya está absorbiendo, y añadir panel lo deja apagado y sordo.

Y cuando el panel es el primer gasto en vez del último. Nuestro orden es el contrario: textil, mobiliario, y solo después superficie tratada.

Mantenimiento real

Aspirador de cepillo suave, una o dos veces al año. Nada de paño húmedo sobre la lana de madera, que mancha. El fieltro de PET admite cepillado en seco y poco más: las manchas de grasa no salen. El corcho, solo brocha.

Para el micelio nadie publica protocolo de limpieza, lo cual es en sí una respuesta.

Si el presupuesto no llega

La absorción más barata es la que ya sabes poner. Una cortina de tejido pesado, fruncida al doble de ancho y separada de la pared, absorbe más que muchos paneles y no necesita ficha técnica. Una alfombra grande de lana con base de fieltro hace el resto.

Nosotros llegamos casi siempre por ahí antes que por el panel. Trabajamos con alfombra a medida de KP y, cuando la pieza tiene que aguantar mucho uso, con el vinilo tejido de Bolon; lo contamos en la guía de moqueta modular. Añade una librería con libros y un sofá tapizado en tejido, no en piel, y la mayoría de los salones dejan de sonar mal sin tocar el techo. Si las paredes van en cal o en arcilla, el grano del mineral ayuda algo más: otra decisión de acabado que conviene tomar antes, no después.

Lo que no nos convence

Dos cosas, y las dos son nuestras.

La primera: hemos visto a demasiada gente comprar paneles de listones creyendo que compraba acústica, y hemos tardado en decirlo en voz alta. Cuando un fabricante habla de «clase A» y no publica norma, laboratorio ni euroclase, tienes delante un argumento de venta con aspecto de ensayo.

La segunda: el micelio nos gusta más de lo que podemos defender. Es materia cultivada y se composta, y aun así hoy la única opción que pondríamos en un proyecto con norma es la de Mogu, por tener euroclase europea y ensayo ISO 354. Nos incomoda recomendar lo aburrido cuando lo interesante está a un ensayo de distancia.

Antes de pedir presupuesto

Mide la sala. Cuenta cuánta superficie blanda hay ya. Pide coeficiente con norma y euroclase por escrito. Y pregúntate si lo que te molesta viene de dentro de la habitación o de fuera, porque de esa respuesta depende todo lo demás.

Si prefieres hablarlo con quien va a firmar el pliego, cuéntanos el proyecto. Y si es un local, un hotel o una oficina, la conversación empieza por la euroclase: eso lo tratamos en interiorismo contract.

Precios y fichas técnicas consultados el 21 de septiembre de 2026. Ecocero, KP y Bolon son marcas que especificamos en proyecto; con THU, Troldtekt, Barnacork, WoodUpp, Mogu y MushLume no tenemos relación comercial. Ninguna ha cedido producto ni ha pagado por este artículo, y los enlaces salientes van marcados nofollow. Render de portada: Studio Poan, proyecto POL23.

El autor

Javier Ponce Angla dirige Studio Poan, estudio de interiorismo y dirección creativa con sede en Madrid y Valencia. Escribe sobre materia, atmósfera y las decisiones que hacen que una casa se sostenga en el tiempo.

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