Studio Poan
Diario · Taller y materia

Piedra molida y aplicada a mano: qué es Terrae y dónde no lo pondríamos

Por Javier Ponce Angla · · 6 min de lectura
Detalle del canto de un sobre de mesa Rimadesio y su pata en forma de aleta, acabados en Terrae, un mineral mate de tono tierra, sobre fondo blanco
Imagen: Rimadesio

La pregunta llega siempre igual, con una foto de revista y un dedo señalando una pared: «esto es piedra de verdad, ¿no?». Casi nunca lo es. Y la respuesta útil no es sí o no, sino qué hay debajo, cuántos milímetros tiene y qué pasa cuando alguien lo raya.

Rimadesio presentó en diciembre de 2025 un acabado llamado Terrae, y durante este año lo ha ido extendiendo dentro de Becoming, el proyecto con el que celebra sus setenta años. Merece una explicación despacio, porque pertenece a una familia de materiales que se especifica mucho y se entiende poco.

Qué es Terrae, con precisión

Terrae es un acabado espatulado: polvos naturales aplicados a mano sobre una superficie. Las composiciones las desarrolló el arquitecto Giuseppe Bavuso, y parten de materiales recuperados que se seleccionan, se muelen y se mezclan en proporciones controladas. Mármol, piedra, minerales, pigmentos y fragmentos de cerámica.

El color no se pinta encima. Sale de la materia que lleva dentro, y por eso las formulaciones llevan el nombre de su origen: el blanco del mármol de Carrara, los tonos cálidos del Botticino, los amarillos y rojos quemados del Cocciopesto, el mineral del Grigio Carnico, la piedra de lava, los óxidos marrones.

Ese nombre, cocciopesto, no es marketing. Es el mortero que los romanos hacían con cal y cerámica triturada, la chamota, para conseguir un mortero hidráulico donde no tenían puzolana volcánica a mano. Con él revestían cisternas y suelos: el opus signinum. Dos mil años después seguimos moliendo teja para dar color y cuerpo a una superficie, y sigue funcionando por la misma razón.

Ahora lo importante, que es lo que nadie te cuenta. Terrae es una capa, no un macizo. No estás comprando un bloque de piedra de tres centímetros con canto propio. Estás comprando milímetros de mineral aglutinado y aplicados con espátula sobre un soporte. Todo lo que viene después se deduce de ahí.

Se pide en superficies de la colección: sobres de la mesa Lambda, la bandeja giratoria central, frentes y paneles. Rimadesio lo presupuesta dentro del proyecto y no publica tarifa, ni de Terrae ni del sobrecoste frente a un lacado del Ecolorsystem. Lo decimos porque nos parece un dato que deberías tener antes de enamorarte de una muestra.

Cómo se comporta con el tiempo y con el uso

Un acabado espatulado envejece por desgaste de la capa, no por pátina de la masa. La diferencia importa. Una encimera de mármol macizo que se raya sigue siendo mármol tres milímetros más abajo, y se puede rebajar y pulir. Una capa espatulada que se rompe deja ver lo que hay debajo.

La aplicación es manual, así que ningún paño es idéntico a otro. La espátula deja un movimiento, y a luz rasante ese movimiento se lee. Nos parece una virtud, la misma que defendemos en el azulejo esmaltado hecho a mano: la variación es la prueba de que hay una mano detrás. Pero conviene que el cliente lo sepa antes y no delante del montaje, porque quien espera una superficie uniforme se lleva un disgusto.

La reparación funciona por zonas, espatulando encima. Eso significa que un golpe se arregla, y que el arreglo se va a notar durante un tiempo hasta que iguale. En un frente de armario es asumible. En un sobre de mesa a la altura de los ojos, menos.

Hay una parte que no sabemos, y preferimos decirlo. Rimadesio no publica espesor, soporte, dureza superficial ni protocolo de reparación, y lo hemos comprobado en su página del acabado y en el material de prensa de Milán. Sin esos cuatro datos nadie puede prometerte cómo se va a portar en diez años. Nosotros tampoco.

Dónde lo especificamos

En vertical y en superficies de poco roce. Frentes de armario, paneles, un fondo de nicho, el costado de una isla. Ahí un acabado mineral da lo que la piedra maciza no puede dar sin peso ni sin canto visible: masa, temperatura y una superficie que absorbe la luz en lugar de devolverla.

Funciona especialmente bien contra el aluminio y el vidrio, que es el terreno de Rimadesio. El mineral mate al lado del perfil metálico fino y del paño transparente: uno pone la materia, el otro la geometría. Sobre un sobre de mesa lo pondríamos si la mesa es de recibir y no de trabajar.

Lo combinamos con roble macizo, cal en paramentos y latón sin lacar. La familia es la misma: materiales que cambian con los años y a los que el cambio les sienta bien.

Dónde no lo pondríamos

En una encimera de cocina que se usa. Cuchillo, olla caliente y limón sobre una capa milimétrica con base de mármol es una combinación que no queremos gestionar en posventa. El carbonato cálcico del mármol reacciona con cualquier ácido doméstico, y el vinagre y el descalcificador están en todas las cocinas.

Tampoco en una ducha o en un plato, mientras Rimadesio no documente el comportamiento con agua directa. La hidraulicidad histórica del cocciopesto romano no autoriza a extrapolar nada sobre una formulación contemporánea que no conocemos por dentro.

Y con reservas en un pasillo de casa con niños, perros o maletas. No porque el material sea frágil, sino porque el roce continuo en una arista es donde primero se ve una capa fina.

Mantenimiento real

Paño húmedo y jabón neutro. Nada de ácidos, nada de abrasivos, nada de estropajo. Ni limón, ni vinagre, ni limpiadores antical, que son ácidos aunque el envase hable de frescor.

Los golpes en canto son el punto débil de cualquier acabado aplicado. Si lo pones en un mueble, pide que el canto lo resuelva otro material: un perfil de aluminio, un canto macizo, un rebaje. Es la misma lógica que aplicamos al decidir entre mueble a medida y mueble de serie: quien decide dónde acaba una superficie decide cuánto dura.

Si el presupuesto no llega

El estuco de cal aplicado por un buen estucador da una superficie de la misma familia, con la materia a la vista y un coste muy inferior. El microcemento bien ejecutado, con su malla y sus manos, resuelve continuidad en superficies grandes. Y el terrazo lleva la idea al extremo contrario: los mismos áridos molidos, pero en masa y no en capa, así que se rebaja y se pule cuantas veces haga falta.

Lo que no es una alternativa es un porcelánico con impresión de piedra. Resuelve otra cosa, la resistencia, y la resuelve bien. Pero no te da una superficie que se comporte como mineral aglutinado, y comprarlo esperando eso es empezar el proyecto con un malentendido.

Antes de pedirlo

Cuatro preguntas por escrito al distribuidor: espesor de capa, soporte sobre el que se aplica, cómo se repara un golpe y qué garantía cubre el desgaste. Si las cuatro vuelven con respuesta clara, es un material con el que se puede trabajar. Si vuelven con adjetivos, ya sabes lo que tienes.

Sobre Terrae en concreto, y para que quede claro de dónde hablamos: lo hemos visto y tocado en showroom, y no lo hemos instalado todavía en ningún proyecto. Cuando lo hagamos, contaremos aquí qué tal se portó.

Si estás decidiendo acabados y quieres que la materia aguante los años que va a durar la casa, mira cómo trabajamos y lo vemos con los planos delante.

Rimadesio es proveedora de nuestro estudio. No hay patrocinio ni pago por este artículo, y no hemos recibido muestra ni compensación. Los datos de composición y acabados proceden de la información publicada por el fabricante entre diciembre de 2025 y abril de 2026: ficha del acabado en rimadesio.it. Los datos sobre morteros romanos proceden de la bibliografía consultada. Imagen: Rimadesio.

El autor

Javier Ponce Angla dirige Studio Poan, estudio de interiorismo y dirección creativa con sede en Madrid y Valencia. Escribe sobre materia, atmósfera y las decisiones que hacen que una casa se sostenga en el tiempo.

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