
Un despacho de 15 m² para dos puestos de trabajo en Madrid: cada centímetro tiene que ganarse el sitio.
El almacenaje sube a la pared —estructura metálica ligera, baldas claras, el frente completo— y el suelo queda para una única mesa compartida, pensada para dos personas frente a frente.
La moqueta oscura delimita la zona de trabajo, la luminaria de globos ordena la mesa sin ocuparla y la ventana hace el resto. Pocos gestos, mucha holgura.
Del despacho y su silla —y de cuándo debe disimular que lo es y cuándo no— escribimos en el Diario.
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